El arte y el diseño existen desde que los primeros habitantes de la tierra comenzaron a dejar la huella de sus manos en las rocas y a dibujar figuras sorprendentes como las Líneas de Nazca. El diseño gráfico en Perú le debe mucho a estas líneas, ya que quizás sea el único país del mundo cuya marca país se puede ver desde el espacio.

En Perú, y en muchos lugares de la región, el diseño gráfico tuvo su origen en las ilustraciones antiguas que realizaron cronistas gráficos, como Guamán Poma de Ayala. En sus dibujos del siglo XVI, muestra cómo era la vida cotidiana después de la colonización del Imperio Inca.

Con la era de la industrialización, el diseño gráfico se convirtió en una necesidad y los diseñadores en América Latina adoptaron el estilo de publicidad gráfica que se realizaba en los Estados Unidos.

En Perú, Claude Dieterich es conocido por ser uno de los precursores del diseño gráfico peruano. Dieterich, de origen francés, junto con varios diseñadores peruanos como Carlos González Ramírez y José Bracamonte, comenzaron a diseñar piezas gráficas con impronta regional. Los afiches de Carlos González Ramírez, por ejemplo, muestran elementos asociados al Perú, colores, fotografías y elementos gráficos de la cultura peruana.

En la época de la dictadura, el diseño se vuelve una herramienta de comunicación a través de la gráfica revolucionaria. Los carteles de Jesús Ruiz Durand exhiben una mezcla de elementos asociados a la lucha campesina con un marcado estilo Lichtenstein. Su estilo se conoció como «pop achorado».

En los años ochenta, luego de la dictadura, se inicia un interesante movimiento de arte urbano conocido como «Arte chicha» en referencia a la popular bebida de maíz fermentado y a la mezcla de la estética tropical y andina. Tipografías hechas a mano, muy coloridas, con frases y expresiones de la cultura popular.